Viñas de Chile




Definición de Viñedo
El viñedo es específicamente una plantación de vides que son rigurosamente plantadas, cuidadas y mantenidas para la producción de vino y otras bebidas alcohólicas en sus diferentes variantes así como también para la venta de las uvas para consumo como frutas, pasas de uva y jugo de uva. El viñedo es una plantación extremadamente delicada ya que el elemento principal, los racimos de uvas, son muy frágiles a los diferentes fenómenos climáticos. Por tanto, si no están adecuadamente protegidas, las vides pueden fácilmente echarse a perder y arruinar todo un año de trabajo.

Tal como se acaba de decir, los viñedos son plantaciones muy delicadas en comparación con otro tipos de plantaciones que se especializan en vegetales más resistentes. Es por esto que no cualquier tipo de terruño es bueno para instalar un viñedo, así como tampoco lo es cualquier tipo de clima o temperatura. En este sentido, algunas regiones del mundo que cuentan con condiciones de plantación óptimas para la instalación de viñedos son Francia y Argentina, aunque hay muchas otras regiones que están empezando a desarrollar sus propias cosechas vitivinícolas.

Normalmente, los viñedos están perfectamente alineados dejando un espacio prudencial entre viña y viña de modo que los cosechadores puedan meterse entre las hileras a retirar el producto del trabajo. Los viñedos podrían describirse como una conjunción de pequeños arbolitos que cuentan con racimos de uva como principal fruto y que además son frágiles pero muy rendidores.

Los viñedos varían en su clasificación según el tipo de uva que se elabore, el tipo de cepa de esa uva, el tipo de productos que se realizan a partir de la misma, etc. Por lo general, los viñedos cuentan con establecimientos e instalaciones apropiadas para la elaboración del vino y de todos los productos en el mismo lugar de modo que pueden ser en total espacios muy grandes y de constante trabajo. 




 



 

Viñedos
Del latín vinetum, un viñedo es un terreno plantado de vides. El término suele utilizarse como sinónimo de viña y está vinculado a la producción de uvas y, por lo tanto, a la elaboración de vino.

Las plantaciones tradicionales de uva para vino suelen desarrollarse bajo la modalidad de agricultura de secano, en la cual el hombre no agrega agua y se limita a aprovechar aquella que aporta la lluvia.
A lo largo de la historia, las plantaciones de los viñedos se han llevado a cabo de distintas maneras. Actualmente los viñedos más frecuentes son aquellos cuyas plantaciones se organizadas en hileras con emparrado o espaldera.
Se conoce como viticultura al cultivo sistemático de la vid que se utiliza para la producción de vino. Se trata de una rama de la ciencia de la horticultura (el cultivo en huertas).
La ciencia que se dedica específicamente a la producción de vino recibe el nombre de enología. Sus expertos cuidan los viñedos de forma tal que la bebida alcance sus condiciones óptimas de aroma, sabor, color y textura, entre otras cualidades.
Es importante destacar que el 0,5% del suelo cultivable de la superficie terrestre está cubierto por cultivos de la vid. El 66% de las uvas recolectadas se destina a la elaboración de vino, quedando el 34% para su consumo como fruta.
Dependiendo de las características de los viñedos (entre las cuales se encuentra la clase de uva cultivada, además de ciertos factores de tipo ambiental), se puede producir vino tinto, vino blanco o vino rosado. A continuación, se estudian los rasgos principales de la elaboración de cada clase de vino


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Vinos blancos
Se caracterizan principalmente porque la fermentación se lleva a cabo sobre el mosto limpio; esto quiere decir que en primer lugar se despalilla y se prensa la uva blanca, para obtener el mosto que se separa de los elementos sólidos, y recién después se procede con la fermentación.
Transformar el mosto en vino, que también puede entenderse como convertir el azúcar en etanol, suele hacerse en contenedores de acero inoxidable, dado que permiten un mayor control térmico a lo largo del proceso y facilitan considerablemente la limpieza, volviéndola más rápida y eficaz.
La temperatura utilizada durante la fermentación suele girar en torno a los 16 °C; es importante señalar que cuanto más calor, más posibilidades de perder los aromas primarios que se asocian a cada variedad. Dependiendo del caso, dicho proceso puede llevarse a cabo en una barrica de roble, incluso con un vino cuya producción haya finalizado, con la intención de aumentar su volumen y suavidad, sin olvidar las bondades que agrega el contacto con la madera


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Vinos rosados
El vino rosado se elabora a partir de las uvas tintas. El mosto y los hollejos deben estar en contacto durante unas horas, teniendo en cuenta que cuanto más tiempo pasen juntos más se colora el vino. El resultado es una fermentación absolutamente limpia, como ocurre con el mosto blanco, con la diferencia de la tonalidad.
Así como para la producción de vino blanco, la fermentación del vino rosado suele realizarse a temperaturas que no superen los 16 °C. Cabe mencionar que no es común envejecer el vino rosado en barrica de roble.

 
 Vinos tintos
La característica fundamental de los vinos tintos es que la fermentación del mosto se da en contacto con los elementos sólidos de la vendimia: las pepitas y los hollejos. A grandes rasgos, se pueden identificar las siguientes fases en su elaboración: se despalillan las uvas, se estrujan, se conduce la pasta resultante al tanque, se realiza la fermentación alcohólica, se descuba y se procede con la fermentación maloláctica.
Con respecto a la temperatura del proceso, suele rondar los 25 °C, lo cual garantiza la mayor extracción de calor posible. Además, es posible obtener vinos muy complejos a través de su envejecimiento, potenciando sus sabores y elevando sus sensaciones gracias a la madera.



Fuente:Viñedos Chilenos
Img.:Viñas Chile 

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